La Posada El Trechel -un edificio del siglo XVIII, que fue la casa del arcipreste-, se ha restaurado meticulosamente para conservar todo el encanto de la construcción original (piedra y madera) y se ha decorado cuidando el detalle al máximo (destacando la obra del pintor Olayo que se puede ver tanto en zonas comunes como en las habitaciones) para que nuestros huéspedes puedan disfrutar de un ambiente plancentero, tanto para el cuerpo como para el espíritu.
La casa que está situada en un marco encantador, en lo alto del pueblo, junto a la iglesia, ofrece unas vistas espectaculares. Tiene 10 habitaciones dobles (una con balcón y dos con acceso directo a un patio propio) y una suite en cuyo cuarto de baño hay una bañera de hidromasaje; un salón con chimenea y un comedor donde poder degustar la comida tradicional de la zona.
Está rodeada de un jardín y patios para solaz de nuestros clientes.
En resumen: un remanso de paz donde podrás "aparcar" todas las tensiones y preocupaciones y disfrutar del dolce far niente durante unos días.